PORQUE TU CUERPO NO BAJA DE PESO

PORQUE TU CUERPO NO BAJA DE PESO

 

La obsesión con el peso en nuestra sociedad ha hecho que aparezcan una serie de mitos alrededor de este tema, como la idea de que somos capaces de controlar nuestro peso, y que si te lo propones puedes adelgazar cuando quieras y tener el peso que tú quieras, como si todo fuese cuestión de una pequeña fuerza de voluntad, de manera que si no logras adelgazar es debido a tu falta de voluntad, debilidad y fracaso.

Consumir menos calorías no siempre lleva a adelgazar

Se tiende a creer que si comes menos calorías vas a adelgazar. Pero las cosas no son tan simples. Si ingieres menos calorías, puede que adelgaces, pero deberás tener presente que es muy posible que tu cuerpo se resista con fuerza a esta disminución de peso y empiece a desarrollar mecanismos para compensar y evitar que pierdas peso. Por ejemplo, puede hacer que aumente tu apetito, o incluso puede hacer más lento tu metabolismo, disminuyendo así la cantidad de energía que necesitas para vivir. Es decir, tú le das a tu cuerpo menos calorías, y tu cuerpo reacciona gastando menos calorías para conservar el peso. (Balance)

Y también, si has estado haciendo dieta en muchas ocasiones a lo largo de tu vida, le has estado enviando a tu cuerpo el siguiente mensaje: “cuidado, llego la época de hambre y restricción de alimentos, de manera que hay que almacenar grasa para la próxima época de hambre.” Es decir, tu cuerpo no quiere perder peso, quiere acumular grasa para cuando llegue una época de falta de alimentos, por eso tiene esa tendencia a sabotear tus intentos de adelgazar, sobre todo si esos intentos han sido muchos.

Cuando tu cuerpo tiene el control

Cuando una persona lleva una vida sana y activa, hace una alimentación normal, practica ejercicio y no se preocupa por su peso, tiene más probabilidades de estar delgada, que la persona que desde la adolescencia o incluso antes, se ha visto presionada para tener un peso ideal, y ha estado centrada en su peso  tratando de controlarlo y haciendo dietas cada cierto tiempo.

Tu cuerpo, en base a sus genes y la fisiología, establece lo que es para ti un peso normal y trata de mantenerlo, haciendo que tengas más o menos hambre según sus necesidades. Es decir, tratará de impedir tanto que ganes como que pierdas demasiado peso y tan solo te dejará controlar con facilidad unos pocos kilos por encima o por debajo de tu peso normal.

El problema surge a menudo porque el peso normal que establecen tus genes para ti, puede que esté por encima del que la sociedad actual considera adecuado según sus cánones de belleza. Tal vez sólo estés unos pocos kilos demás, pero eso puede ser suficiente para desencadenar una lucha y obsesión por el peso y que acabe desestabilizando el propio cuerpo. Al tratar de controlarlo tanto, dejas de escuchar sus señales, tanto de hambre como de saciedad, impides que sea tu cuerpo por sí solo el que se encargue de regular tu propio peso y mantenerlo en el que es normal para ti, lo expones a periodos de carencias y hambre que le hacen reaccionar para compensar y al final acabas con más sobrepeso del que tendrías, si desde el principio  te hubieras despreocupado por completo del peso y simplemente hubieras hecho caso a las señales de tu propia fisiología.

Los efectos cuando no se le da a tu cuerpo lo que necesita

El hecho de no hacer caso a las señales de tu cuerpo, también tiene otro efecto negativo. Lo normal (desde un punto de vista fisiológico) es que si tu cuerpo necesita agua, te pida agua a través del mecanismo de la sed. Pero si en vez de agua le das una cerveza o vino, no le estás haciendo ningún favor. Y lo mismo podemos decir de los alimentos. Si tu cuerpo necesita ciertas vitaminas y algún mineral, te pedirá,  frutas, ensaladas y verduras. Si tú le das cualquier otra cosa simplemente para saciar el hambre, tu cuerpo te seguirá pidiendo.

Por tanto, si estás en sintonía con tu cuerpo, confías en sus señales y desde la infancia te has habituado a comer todo tipo de alimentos y desarrollado un gusto por todos ellos, serás más capaz de saber lo que tu cuerpo necesita y se lo vas a dar. Es decir, sabrás darle fruta cuando necesita y pide fruta, y darle proteínas cuando necesita proteínas. Esto hará que mantener el peso normal se algo natural que no requiere demasiado esfuerzo, sobre todo si no llevas una vida sedentaria.

La obsesión de la sociedad por el peso, crea sobrepeso

Sin embargo, la sociedad parece llevar el rumbo opuesto, obsesionándose con el peso y tratando de controlarlo en todo momento. Esto está haciendo que incluso los niños, a quienes nunca en el pasado les había costado mantener su peso, están empezando también a obsesionarse con sus kilos, a desear estar delgados a imponer un control, que al final solo servirá para hacer que su peso aumente aún más. Según las investigaciones, las prácticas de control de peso entre los adolescentes predicen una mayor ganancia de peso, independientemente del peso que tenga en un principio, que entre aquellos que no se -implican en esas prácticas.

Tal vez deberíamos dejar de pensar en el peso y los kilos y empezar a pensar simplemente en tener un estilo de vida sano a todos los niveles, incluida la alimentación, ser felices, mantenernos físicamente activos mediante actividades con las que disfrutemos, y aceptar que cada persona tiene un peso y aspecto diferente, que la variedad no es algo malo y que pretender que seamos todos iguales resulta tan absurdo como aburrido.


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